La felicidad Verdadera...

La verdadera felicidad no requiere absolutamente nada de ti. No es necesario que salgas a comprar nada especial para poder ser feliz. La felicidad es tuya en el preciso instante en que decides vivir con ella. Aunque las imágenes y apariencias superficiales de la felicidad puedan estar fuera de tu alcance, la felicidad en si misma nunca lo está. ¿Deseas ser verdaderamente feliz, o lo que quieres en realidad es aparentar que lo eres? Muchísima gente dedica demasiado esfuerzo a mostrarse a si misma envuelta en una aparente felicidad. Es una búsqueda tristemente vacía, aunque tenga éxito. La verdadera felicidad, la que proviene del corazón no tiene costos, sólo beneficios. La decisión de ser feliz y agradecido por lo que has conseguido puede ayudarte a seguir avanzando, muchísimo más de lo que podría cualquier resentimiento o descontento. No hay nada fuera de ti que te obligue a ser feliz, ni nada que te impida serlo. La fuerza positiva de la felicidad está siempre allí, esperando que tú la vivas.
D/A.


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Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.


El tiempo es un tesoro valioso, pero solo es efectivamente utilizado cuando viene junto con el propósito. Si no tengo mi misión clara, utilizaré el tiempo de forma incorrecta. Gran parte del día pasará en resolviendo situaciones urgentes, o simplemente satisfaciendo diversos placeres. Cuando tengo en mente mi propósito, no tengo tiempo a perder. Cada segundo se vuelve valioso, pues hace con el propósito se acerque más y más de su cumplimiento total. Todo mi día pasa a girar alrededor de este propósito, de forma que voy a sentir la belleza total de una vida digna. 
Al mirar hacia atrás puedo aprender de mis problemas, pero es al mirar hacia al frente que puedo crear soluciones para el presente. La vida nos da todas las oportunidades del mundo para que cambiemos y nos volvamos los mejores seres del universo. Cabe a cada uno de nosotros realmente experimentar la vida en toda su plenitud. Es al experimentar todo lo que la vida tiene a ofrecer que puedo considerar mi presente un verdadero PRESENTE, hacia el más bello de todos los futuros.



